Estaba ya de vuelta de mi caminata por el parque retomada recientemente, cuando me encontré con un grupo de personas alrededor de un hombre mayor en su silla de ruedas. Al verme venir, el señor me llamó. Incrédula e intrigada, me acerqué lentamente.
_ Tomá, querida. Esto es para vos.
En sus manos había dos pilas de láminas con pinturas que me explicó él regalaba. Y yo había sido una de las elegidas del día. Sus manos parecían ser lo único que el señor podía mover todavía.
_¿Cuál es su nombre?, conmovida, le pregunté.
_ Mi nombre es René y soy el mejor pintor de la Argentina.
Tomé una lámina al azar y solté un "Que Dios lo bendiga" , aunque ya hace tiempo que a Dios lo olvidé.
René me remite a Rembrandt y Renoir, dos de mis pintores favoritos. Y no cabe duda de que René, en su llama encendida y su fe en su talento, aún estando enfermo y viejo, es el mejor pintor de todos los tiempos que anda en su silla dando lecciones de vida a todos los bendecidos que, como yo ese día, se quedan con una de sus pinturas.
En honor a René Oscar Esquivel. Artista Hiperrealista, Pintor Arg. de L. del Mirador, Bs. As.

