En el silencio
la he arrancado.
por eso, Dios, tu Dios, te dio a ti solo
Estaba ya de vuelta de mi caminata por el parque retomada recientemente, cuando me encontré con un grupo de personas alrededor de un hombre mayor en su silla de ruedas. Al verme venir, el señor me llamó. Incrédula e intrigada, me acerqué lentamente.
_ Tomá, querida. Esto es para vos.
En sus manos había dos pilas de láminas con pinturas que me explicó él regalaba. Y yo había sido una de las elegidas del día. Sus manos parecían ser lo único que el señor podía mover todavía.
_¿Cuál es su nombre?, conmovida, le pregunté.
_ Mi nombre es René y soy el mejor pintor de la Argentina.
Tomé una lámina al azar y solté un "Que Dios lo bendiga" , aunque ya hace tiempo que a Dios lo olvidé.
René me remite a Rembrandt y Renoir, dos de mis pintores favoritos. Y no cabe duda de que René, en su llama encendida y su fe en su talento, aún estando enfermo y viejo, es el mejor pintor de todos los tiempos que anda en su silla dando lecciones de vida a todos los bendecidos que, como yo ese día, se quedan con una de sus pinturas.
En honor a René Oscar Esquivel. Artista Hiperrealista, Pintor Arg. de L. del Mirador, Bs. As.
Me desperté hamacándome en el fresco aroma de pinos y eucaliptos.
Desayuné en alas de golondrinas, gorriones y calandrias.
Llegué hasta el mar montada en un remolino soleado de viento y sal,
dejando atrás esa manía mía de caminar mirando todo lo que piso.
Me elevé hasta el cielo salpicado de nubes de espuma y bruma.
Y me senté en la arena tersa sintiéndome sanada
y por fin con ganas de escribir unas leves palabras
después de años de no hilar ni una sola línea.
John William Waterhouse |
Dicen los que saben del arte del buen morir que hay personas que no mueren hasta que uno de sus seres mas amados se aleja del lecho de muerte. Yo, todavía, muchas veces me pregunto por qué te fuiste sin que yo estuviera sosteniéndote la mano en el momento de partir de este mundo a un lugar mas digno para vos. ¿Habrá sido mi propia cobardía, mi aprehensión a la muerte, mi incondicional amor por vos o las circunstancias que se sucitaron alrededor de aquel momento? Y me consuela pensar que tal vez lo que dicen los que saben sea cierto. Ellos lo llaman Ars Moriendi. Ahora queda ir reaprendiendo el arte del buen vivir...